Silencio en dolor mayor

Redoble de tambores.
Resuena un sonido grave, bajo y profundo. Luego, el bandoneón.
Duele. Pero nadie lo sabe. No lo oculto, no escondo el dolor; sin embargo, nadie lo percibe.
Camino con él, está allí todo el tiempo, pero nadie lo ve.
Ocho mil millones de almas, y ninguna lo nota. Es un misterio.

Mientras suenan el violín y el piano, entiendo que yo tampoco lo veo.
Está allí todo el tiempo. He caminado junto a él, pero no lo había percibido.
Me tropieza cada día; pasa a mi lado, y no lo había notado.
Es un enigma. He sido tan ciego con el dolor ajeno.
Es que el dolor, que vive en el silencio, no se oye cuando grita, sino cuando susurra.

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